Cómo en el año 1522, un tribunal suizo decidió procesar a una rata por devorar los cultivos… y todo fue oficial
Cuando la justicia no discrimina especies
Imaginá esto: Vos sos un campesino del siglo XVI. Las ratas se comieron tu trigo. Estás furioso.
Y en lugar de poner trampas, decidís hacer lo lógico: Llevar a juicio a la rata.
Sí, leés bien.
No fue una broma. No fue un ritual simbólico. Fue un juicio real, con testigos, jueces y abogado defensor y no pasó en una película de Tim Burton.
Pasó en Suiza, en el año 1522.
Bienvenidos al mundo de los juicios a animales… donde la rata era culpable, pero tenía derecho a defensa.
El juicio de los acusados peludos
En el pueblo de St. Gallen, Suiza, una plaga de ratas arrasó con los campos de trigo. Los campesinos, desesperados, hicieron algo que hoy nos parece ridículo…
Pero que entonces era completamente normal: Denunciaron formalmente a las ratas ante el tribunal civil. Se citó a “todas las ratas involucradas” a presentarse en corte. Obviamente, ninguna apareció.
El juez esperó.
El escribano tomó nota. Y el proceso continuó como si nada.
Abogado para rata, sin excepciones
Como era costumbre en la Europa medieval, los animales tenían derechos procesales. Y eso incluía un abogado defensor.
Sí, sí, un humano, graduado, con toga, fue asignado para defender a las ratas.
Argumentó con seriedad: “Mis representadas no pudieron comparecer porque temen por su vida. Si vienen al pueblo, los campesinos las matarán antes del juicio.”
El juez escuchó el argumento… Y lo rechazó!
Sentencia:
Las ratas eran culpables de daños agrícolas. Debían ser excomulgadas (sí, también por la Iglesia), y se autorizó su exterminio inmediato.
¿Por qué hacían esto?
Puede sonar absurdo… Pero para la mentalidad medieval, todo ser vivo estaba bajo la ley divina y humana. Si un cerdo mataba a un niño, era juzgado y ahorcado. Si unas vacas pisoteaban un campo, iban a juicio. Y si una rata comía el trigo sagrado del invierno… Iba a corte como cualquier criminal!!
Además, estos juicios servían para:
Dar catarsis social al pueblo, mostrar que la justicia actuaba, y transferir culpa sobrenatural a fuerzas que podían ser "castigadas". Era, en parte, psicología popular disfrazada de derecho canónico.
La rata excomulgada
Tras el veredicto, la Iglesia emitió una excomunión oficial contra las ratas. No solo eran criminales humanos… También eran pecadoras ante Dios. El párroco leyó públicamente la sentencia:
“Que estas criaturas impuras sean expulsadas de la gracia divina, y que ningún sacramento las proteja.”
Después, comenzó la cacería masiva. Trampas, gatos, fuego… Todo valía.
Justicia animal, pero solo cuando conviene
Hoy esta historia suena a locura pero en su momento, tenía sentido.
Lo curioso es que, aunque ya no juzguemos a ratas, sí seguimos haciendo cosas parecidas:
Quemamos efígies de políticos, maldecimos a nuestro auto cuando no arranca, o culpamos al clima cuando todo sale mal...
Así que, en el fondo, quizás no hay tanta diferencia entre nosotros y aquellos campesinos del siglo XVI.
Solo que ellos, al menos, le dieron abogado a la rata.
Bonus Track: Cosas que probablemente NO sabías
Hubo cientos de juicios a animales en Europa, desde moscas hasta cerdos asesinos.
En Francia, un cerdo fue ahorcado tras matar a un niño y sus crías también fueron ejecutadas.
En 1478, una piara de cerdos fue juzgada en Falaise, Francia. Uno fue declarado inocente por “buena conducta previa”.
Los insectos a veces eran exorcizados, no juzgados, sino bendecidos para que se fueran.
Hoy, algunos historiadores ven esto como teatro jurídico, más que justicia real...










